No es excusa para volvernos paranoicos pero en casa desaparecen cosas, especialmente monedas. No quiero comenzar con culpas ni nada por el estilo, pero ayer había dejado ocho euros en monedas sobre la mesa y ahora hay nada… ¡No, no hace falta que cada uno de vosotros vaciéis vuestras carteras y bolsillos! Pero por favor… un poco de decencia.
De esta manera empezó el discurso mi compañera de piso, una manera muy diplomática de decirnos ladrones. Lo cierto es que nadie se acercaría a sus pertenencias porque todo está hecho un asco. Su habitación es un museo de gérmenes, y sus accesorios de decoración con sólo verlos te dan miedo. Es que ella es muy rara, muy subversiva y en su habitación puedes encontrar cosas tan exóticas como un cañón de guerra como perchero, granadas como porta velas, pistolas como floreros (de flores muertas) y esas cosas que el mismísimo presidente Bush se la llevaría a Guantánamo “por si acaso es una activista terrorista”.
¡Quién se metería en su habitación! Lo cierto que para evitar estas escenas otra vez hemos decidido entre todos los colegas comprarle Superbitus. Se trata de una hucha con forma de misil, para que no desentone con la decoración de su dormitorio. De esta manera ella podrá ahorrar sus monedas con seguridad, y creerá que una armada nacional vigilará su pequeña fortuna metálica (¡hay gente para todo!). Con Superbitus las monedas dormirán en paz y estarán bajo protección de explosión si alguien osara en meter mano en la lata.
Con Superbitus esperamos evitar culpabilidades, buen rollito… a pesar de dormir con una bomba de histeria del otro lado de la pared, es decir mi compañera de piso.
Art Lebedev – 29,66 $
















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