Volver al cine sin miedo por el bolsillo

Parece que en los últimos tiempos la práctica de ir al cine ha quedado relegada a parejas que están en su primera fase, matrimonios aburridos con hijos ya crecidos y algunos otros privilegiados con ingresos altos.

Desgraciadamente ver películas en casa no es lo mismo, ni por la calidad de la imagen, ni por la del sonido o por la misma experiencia inimitable. Sentir que se apagan las luces en una gran sala, rodeado de otros cuerpos con vida que pronto dejarán de existir, meterse dentro de la historia que cuentan las imágenes, para después cuando salen los títulos de crédito, volver poco a poco a la realidad, abrir la puerta de la sala y encontrarse con el mundo como si fuese algo extraño; son sensaciones insustituibles. 

Por suerte, a raiz del olvido de esta gran diferencia entre ir al cine y ver una película en casa, han surgido nuevas alternativas para poder entrar más barato, más allá del día del espectador. Vuelven a surgir los cines de sesión continua, por ejemplo, en Barcelona está el Cine Maldà, el cual después de un largo periodo de inactividad volvió definitivamente hará poco más de un año, para permitirnos por el precio de una entrada, ver las películas que se proyectan a continuación ese mismo día, en versión original y subtitulada en español.

Otra opción más trillada son los carnets de descuento, como el Carnet Jove, que vuelven locas a las taquilleras de los cines y que los fines de semana no pueden utilizarse. Una buena opción para hacer que casi cada día de la semana sea como el día del espectador.

Existen también los packs de entradas como en la Filmoteca, con los cuales se compran diez o veinte entradas por un precio más reducido y que pueden ser utilizadas durante un tiempo concreto.

Así mismo, también existen páginas web como Groupon en las que poder conseguir ofertas para packs de entradas por solamente 1 euro. Sea como fuere, parece que seguir plantado en casa resignándose a ver películas desde el ordenador con imágenes grabadas a mano, pixeladas y sonido insuficiente, será parte una parte de la historia del cine a olvidar.